Massimo’s Files: “Versos de un corazón triste de anhelo”

Los rasgos monstruosos de la escopeta temblaban ante las cuencas de sus ojos de sorpresa. Era un poeta amante de la caza, enloquecido, de ojos negros como cetrina, boca inexplicable de azahar, orejas de burro desollado y corazón triste.
El poeta vivía solo en un pazo a las orillas del Ebro catalán, cercado de olivos y almendros, ¿paisajes lunares de sueños? Un pazo parecido a un castillo de vampiros castizos, con torre baja pero poderosa, piedras tembleques como las armas coleccionables del poeta loco; un pazo solitario que había vivido tiempos mejores, cuyos locos maestros habían labrado aquellas tierras estériles cercanas al Ebro, y cuyos payeses habían respetado como agua de mayo. El poeta loco de corazón triste lloraba por ellos, cojo, recordando la dura batalla de aquel río. Batalla reciente.

Miraba sin expresión el diámetro del ojo de su escopeta.  El poeta loco era poeta porque había declamado rimas funestas, y otras de gloria que sabían a lluvia. Era reconocido por toda la provincia por ser una criatura extravagante, como salida de un espejo cóncavo o de un teatro de los horrores. Tenía mirada inexpresiva y raramente sonreía; solo lo hacía cuando terminaba de leer algunos versos suyos.

Lunas de esponja
en mi corazón de alubia.
¡Girasoles y aceite,
jamás se me callen!

Versos sin aparente sentido, ni del ridículo ni de lógica alguna. Chaquetón verdoso, pantalones rojos, mirada sin expresiones, boca cerrada a cal y canto. Escopeta en mano, buscando liebres. Se dice por las tabernas que no han perecido al horror de la guerra que los borrachos siguen cazando liebres y que ya no quedan por las comarcas cercanas al Ebro catalán. Liebres, animalitos de corazón veloz, pasión. Los corazones tristes, sin embargo, no saben de pasión porque la perdieron toda. Por eso son corazones tristes.

Buscando el ardor de regalos
y el cariño del pasado
me detengo ante mis anhelos,
me paro desconsolado.
Oigo voces de fantasmas.
Me hablan de  olivares.
Se me echan encima, ¡puercos tambores
de grises chamusquinas!

El poeta que en su día desertó de la guerra entre hermanos, sentía que el dolor de su escopeta le corroía la piel de sus manos de lodo. Su corazón triste seguía musitando los anhelos que una vez le abrumaron. Pasiones descontroladas hacia un ser parecido a un ángel de cabello dorado, buena hija de cierta Ciudad Condal, mejor amante para poetas locos de tez de arbequina. Pasiones muertas por la fuerza de los hechos, de una realidad que había sumido aquél corazón en una tristeza inquebrantable.  ¡Una liebre! Raudo, corre, más allá, disparo, ¡falló! Otra vez será.

Annunci

Informazioni su Churitza

Immersi nella cultura pop sin dal primo giorno di vita, Azione Culturale siamo noi.
Questa voce è stata pubblicata in Massimo's Files, Racconti Brevi e contrassegnata con . Contrassegna il permalink.

Rispondi

Inserisci i tuoi dati qui sotto o clicca su un'icona per effettuare l'accesso:

Logo WordPress.com

Stai commentando usando il tuo account WordPress.com. Chiudi sessione / Modifica )

Foto Twitter

Stai commentando usando il tuo account Twitter. Chiudi sessione / Modifica )

Foto di Facebook

Stai commentando usando il tuo account Facebook. Chiudi sessione / Modifica )

Google+ photo

Stai commentando usando il tuo account Google+. Chiudi sessione / Modifica )

Connessione a %s...